Las 10 normas no escritas de Japón que conviene conocer
En Japón casi nadie te va a corregir en voz alta, pero hay códigos que todo el mundo sigue y que un turista rompe sin darse cuenta. Estas son las 10 normas no escritas más útiles, explicadas una a una.
Japón funciona con un montón de códigos que nadie dice en voz alta pero que casi todo el mundo sigue. Nadie va a reñirte si los rompes (como mucho, notarás alguna mirada), pero clavarlos hace que todo fluya y que los de allí lo agradezcan. No van de ser perfecto, van de tener un poco de cuidado con el espacio compartido. Aquí tienes diez, de las más importantes a las más curiosas.
Las cinco que más se notan
1. Silencio en el transporte
Es la norma más clara de todas. En el tren y el metro no se habla por teléfono: el móvil va en silencio (lo llaman manner mode), sin altavoz, y las conversaciones en voz baja. En hora punta un vagón lleno puede ir prácticamente mudo, y no es incomodidad: es respeto por un espacio que se comparte. Si tienes que contestar una llamada, se espera a bajar.
2. No comas por la calle andando
Comer mientras paseas está mal visto. Lo normal es comer donde compras (junto a la máquina, el puesto o la tienda), en un banco, o esperar a llegar a un sitio. Tiene que ver con el orden y con dar a la comida su momento. Hay excepciones lógicas: en el Shinkansen el bento es parte del viaje, y en los puestos de festival (matsuri) se come allí mismo.
3. No dejes propina
En Japón no se da propina, y hacerlo puede confundir o incluso incomodar. Si dejas unas monedas en la mesa, es probable que el camarero salga tras de ti para devolvértelas creyendo que las olvidaste. El buen servicio no se paga aparte: es el estándar y una cuestión de orgullo. Para dar las gracias basta un "gochisousama deshita" al salir.
4. Quítate los zapatos
En las casas, en los ryokan, en algunos restaurantes y en ciertos templos hay que descalzarse. La pista es un escalón o un cambio de suelo en la entrada (el genkan): si ves zapatillas esperando o gente sin zapatos, fuera calzado. Un par de detalles finos: no pises el suelo interior con el zapato aún puesto ni el genkan con el calcetín, y si hay zapatillas específicas para el baño, se usan solo ahí y se dejan al salir.
5. El dinero, en la bandejita
En muchas cajas verás una pequeña bandejita junto al datáfono. Ahí es donde se dejan los billetes y las monedas al pagar, en vez de ponerlos en la mano del cajero. Te devolverán el cambio en la misma bandeja. Es lo normal y lo esperado; la primera vez sorprende, luego se hace solo.
Cinco más, de las que sorprenden
6. Llévate tu basura
Apenas hay papeleras en la calle y, aun así, todo está impecable. El motivo es justo ese: la norma es guardarte la basura hasta encontrar dónde tirarla (suele haber papeleras en los konbini) o llevártela al alojamiento. Además se recicla bastante, así que verás cubos separados por tipo. Llevar una bolsita pequeña en la mochila para tus desperdicios es un truco que agradecerás.
7. Los palillos tienen sus tabúes
Dos cosas que nunca se hacen con los palillos, porque imitan ritos funerarios y resultan muy chocantes: clavarlos de pie en el cuenco de arroz, y pasar comida de palillo a palillo con otra persona. Cuando no los uses, déjalos en el reposapalillos (hashioki) o apoyados cruzados sobre el cuenco. Tampoco se señala ni se gesticula con ellos.
8. Sorber los fideos está bien
Al revés de lo que te han enseñado toda la vida: sorber el ramen, el soba o el udon no es de mala educación en Japón, sino más bien señal de que lo estás disfrutando (y dicen que así entra más aire y sabe mejor). No te cortes. Eso sí, es cosa de los fideos; no se extiende al resto de la comida.
9. No te suenes la nariz en la mesa
Sonarse en público, y sobre todo comiendo, queda bastante feo. Si lo necesitas, lo educado es ir al baño. Y si estás resfriado, allí es de buena educación llevar mascarilla para no contagiar: no es raro ni llama la atención, al contrario, se ve como un gesto de respeto hacia los demás.
10. Las escaleras mecánicas: el código que está cambiando
Aquí hay un matiz que casi ningún sitio cuenta bien. La costumbre de siempre es dejar un lado libre para quien tiene prisa: en Tokyo y el este te quedas quieto a la izquierda, y en Osaka y el oeste, a la derecha.
Pero ese código se está retirando. Por seguridad (los accidentes ocurren sobre todo con gente caminando), Saitama y Nagoya ya tienen ordenanzas que piden estar quieto a ambos lados, y cada verano decenas de compañías ferroviarias hacen campaña nacional para que nadie camine y todos se agarren al pasamanos. No hay multas, y en hora punta la mayoría sigue dejando un lado libre, así que verás las dos cosas conviviendo.
¿Qué haces tú? El truco infalible: copia a la gente que tienes delante. Si están todos a un lado, ponte a ese lado; si ves que nadie camina, quédate quieto y agárrate. Imposible equivocarte.
En resumen
Nadie espera que un turista se sepa todo esto de memoria ni que lo haga perfecto. La gracia no es la perfección, es el detalle de haberte molestado en tener cuidado. Con observar un poco y copiar a quien tienes al lado, vas sobrado. Al final, viajar a tu ritmo también es esto: fijarte, respetar el sitio y dejarte llevar.
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